martes, 19 de marzo de 2013

Cuentos Descosidos II







"Empieza por no ser. Por ser no. El caos es negro. Como es negra la nada". (J. Cortázar)



Buscando un lugar en el mundo, me encontré contigo un lunes por la tarde. Charlamos y charlamos sin parar, y la conversación acabó por otros derroteros; te acerque hacía mi y la pasión se desató. Te encontré desvistiéndome  tumbada en la cama y preguntándome mis preferencias sexuales. Allí había puro instinto, animalidad insana, salvaje, desquiciada, puro vicio, lujuria manifiesta en nuestros actos. Me liaste entre tus piernas con la fuerza de mil ejércitos. Tacto, olfato, gusto,sentido, se entremezclaron en una suerte de batido para degustar una tarde bochornosa, caliente, desproporcionada... Que pasó? Nunca se supo. Puede ser que se juntarán dos huracanes en acción, puede ser que nos pudieran las ganas.
Se hizo de noche y volvimos a casa. Yo cogí el tren, tu el coche. Nos alejamos unos cuantos kilometros siempre en dirección opuesta. Esa sería la tónica de nuestra extraña amistad.


Me espere al día siguiente, sin pensar que nos volveríamos a ver, pero el teléfono sonó con su leve bip! Un mensaje con una invitación retórica, con respuesta abierta, con puntos suspensivos a volver a repetir entre tus piernas...
Me hiciste escribir estupideces varias sobre la existencia humana, sobre las relaciones, sobre la vida, sobre los juegos de máscaras. Pero me hiciste escribir, incluso refritos absurdos. Empecé por no ser, empecé a crear, y confundí la realidad con lo que escribía.
Pero los refritos nunca salen bien, las conversaciones inacabadas son como los puntos suspensivos. Se quedan de par en par, aunque llegabas tu y las cerrabas. Inventiva, pura inventiva son mis escritos, porque jamás coincidirán con los tuyos. Tu fuiste el no, siempre el maldito no.


Ahora quiero jugar a lo que tu quieras. Pongamos primero que te seguiré escribiendo. Pongamos segundo, que te seguiré escribiendo. Pongamos tercero, que algún día me contestas.
Pongamos cuarto, que por cortesía retomamos las relaciones cordiales. Pongamos por último que nunca más volvemos a vernos. O si? De ti depende... Caos y nada se entremezclan a estas alturas. Luego está mi visión fatalista del mundo, mis impulsos descontrolados, mis emociones a flor de piel.
Mi vida se ha convertido en un puzzle y las piezas se han perdido entre los libros que he dejado colgados, entre la ropa revuelta de mi armario, entre mi estantería desordenada. Las recojo, las voy armando. Pero aún necesito encontrar las que me faltan.