domingo, 24 de diciembre de 2017

My knees

Toda mi vida me encontraste de rodillas pidiendo una oportunidad.
Te supliqué una oportunidad que nunca tuve.
Nunca tuve ocasión de ser feliz a tu lado.
A tu lado nunca estuve pues siempre era un rechazo constante.
Te supliqué de rodillas una oportunidad.

Y ahora vuelves derrotado y soy yo la que te encuentra de rodillas.
No.

Quizás te pienses que soy débil.
Quizás pienses que nunca valió la pena estar con una mujer como yo.
¿Y ahora porqué vuelves?
No.

Por mucho que ahora te encuentre de rodillas no es suficiente la súplica a la que me sometes.
No.

Ya no quiero verte más así.
Vuelve por dónde has venido.
Mis rodillas se desgastaron de tanto ruego.
De tanto rezar.
No.

En mis ojos la tristeza se marchó.
Se marchó la benevolencia que mantenía hacia ti.
No.

Mis rodillas se curaron porque alguien me levantó y tendió su mano hacia mi.
Me dijo, se fuerte. Y lo fui.
Algo más placentero llegó.

No.
Vuelve al desastre de tu vida.
Yo ya no estoy para ayudarte.
No.
Soy yo la que ahora dice no.

#Odra

martes, 21 de noviembre de 2017

Eternas Soledades (Felicidad. Emoción número 3)







Soy feliz porque creo en tus lunares desperdigados por tu cuerpo. Intento juntarlos desesperadamente entre beso y beso depositando cada uno en el otro, pero no llego a lograrlo y no me importa porque soy feliz.

Soy feliz más allá de las sábanas de tu cama aunque nos pasemos días sin cambiarlas. En realidad no dormimos en ella, soñamos una realidad paralela en la que el tiempo se detiene y nos da margen a seguir explorando nuestra piel.

Soy feliz entre vino y vino que degustamos al sol un día de otoño cualquiera, entre risas, con amigos, con el sol calentando nuestros huesos porque el verano sigue presente.

Soy  feliz cuando me miras de reojo y siento que me buscas entre las miradas de los presentes. Ellos lo saben, yo también.

Niño travieso soy feliz en tu boca que imagino entre verso y beso entre las paredes rosas de mi habitación.

¿Dónde estás?
Sé que estás por llegar. 
No tardes, aún hay tiempo de ahondar en eternas soledades. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Sabes que soy yo.

Soy poeta del mundo agreste que te desata.
Soy poeta de tu mirada dulce y seductora.
Soy poeta de la turba que te arrolla y te lleva a contar el sonido de mis pasos.
Soy poeta de la luz de tu vestido multiétnico.
Y también soy poeta de tu boquita roja como una fresa.
Y aún me fascinas.
Me invade la esperanza de ser algo más que un poeta invadido por la nostalgia.
Me fascinas.
Y aún más el repiqueteo impaciente de tus uñas rojas sobre la mesa.
Por que sabes que soy yo.
Tu mundo.
Tu todo.
Yo.
By Cristina Ocaña Chacón
(sobre un texto del 20 de octubre del año 2010)

lunes, 30 de octubre de 2017

Alas

No.
Sigues sin poder mirarme a los ojos.
Me rehuyes.
No me buscas.
Porque yo se la verdad. Eres incapaz de aguantarme la mirada. De decirme la verdad.
Que te vas.
Que me dejas.
Se trata de ser valiente.
No.
Soy yo la que te deja.
He aprendido a volar.
Ya no me hacen falta tus alas.
Me han crecido las mías.
Son preciosas.
Mírame.
Míralas.
Soy yo la que se va...

sábado, 14 de octubre de 2017

La regla del minuto

La regla del minuto.

Un minuto
Silencio
Practico la regla del minuto cada día.
Un minuto.
Durante un minuto escribo.
Durante un minuto medito.
Durante un minuto no pienso en ti.

Un minuto de silencio en mi interior.
Practico el silencio un minuto en mi interior.
Y así no pienso en ti.

Cada día te olvido un minuto.
Un minuto que practico de silencio interior.
Un minuto sin ruido a mi alrededor.
Un minuto de paz interior.
Y así voy sumando.

Y así cada día te olvido un minuto más de mis horas.
Un minuto más del reloj.
Un minuto más de mi vida.

Cada día me pongo a escribir un minuto más.
Te escribo.
Para que lo leas.
Para que así me llegues a querer un minuto más de tu vida.
En tu vida.
Y sumemos todos los minutos de nuestra vida.
Juntos.

By Cristina Ocaña Chacón. Modelo Montse Resina Sánchez

lunes, 9 de octubre de 2017

Cómo Gioconda, yo te amo.

I
Hombre de espuma.
A veces pienso en los manjares suculentos que me pierdo cuándo no te muerdo.
Yo tenía un mar.
Yo tenía un mar de dudas.
Yo tenía un mar lleno de espuma.
II
Hombre de arena.
A veces pienso en todos los deseos que me deshacías, en cómo, grano a grano, se escurrían entre mis manos.
Yo tenía un desierto.
Yo tenía un desierto de dudas.
Yo tenía un desierto repleto de arena.
III
Hombre de luna.
A veces pienso en el resplandor que se apaga, que hoy se desgasta como una estrella titilando en el fondo de mis ojos.
Yo tenía un cielo.
Yo tenía un cielo de dudas.
Yo tenía un cielo en el cuál contemplaba la luna.
IV
Hombre de espuma,
Hombre de arena,
Hombre de luna.
Te sigo amando a pesar de mi desorden interior y aquí lo pongo para que digas:

"<<Miren cómo me amó esta mujer>>
      con orgullo de macho idolatrado"
(fragmento de un poema de Gioconda Belli)

martes, 3 de octubre de 2017

Yo.

Yo te riego.
Yo te siembro.
Yo te fecundo.

Yo te riego,
tus altas cumbres,
tu verde valle,
tu frondoso bosque.

Yo te siembro,
tu torso desnudo lleno de amapolas,
tu espalda digna de ser contemplada,
tus piernas labradas en el infortunio.
Yo te sigo, con ellas me llevas, allá dónde vayamos.

Yo te fecundo,
de amores imposibles.
Tu me fecundas, de historias, de vida, de pasión.

Yo te riego.
Yo te siembro.
Yo te fecundo.

(by Cristina Ocaña Chacón)