miércoles, 29 de mayo de 2013

Dibujarte


No me conocías pero una mañana fría de abril esbozaste mi silueta con trazos furiosos y desbocados sobre tu lienzo gastado. Breves imágenes se aparecían ante ti pero solo cuando llegaba el ocaso y ya destrozado sucumbías a Morfeo, en ese preciso instante intuías ese cuerpo femenino que tanto te provocaba. Soñabas conmigo noche tras noche y en tu eterna obsesión – ya que tan solo se te revelaba una fracción de mi anatomía –  día a día dibujabas una parte de mi cuerpo, como a pedacitos; ahora una mano que recorría tu espalda, ahora unas piernas sinuosas abiertas al abismo, un pecho voluptuoso encajado en tu boca. Fragmentos de imágenes se clavaban en tu retina, olores, sabores truculentos, sonidos de risas cadenciosas. Como en un collage, ibas colgando los dibujos en la pared de tu estudio y enfrascado en tu enajenación decidiste buscarme en los rostros de la gente que transitaban junto a ti, de camino al trabajo, de vuelta a tu casa, en el bar donde cada mañana hacías el café.

Pasaron los meses y ya me tenías completamente dibujada, pero no podías darle vida a ese garabato insensible y carente de vida que representaba mi cuerpo, querías poseer mi alma y todos mis sentidos, pero era improbable porque los rostros mudaban una y otra vez.
Como una Sibila, yo también te soñaba entre mis sábanas juguetonas. Anticipaba tus sueños vinculados a los míos. Mis labios se entumecían con solo pensarte, mi pecho se erguía, mi piel se erizaba con solo pensar en el roce de tus dedos, como una onda eléctrica, la explosión transitaba por todos los rincones de mi cuerpo y se centraba en mi sexo engreído que anhelaba ese engranaje perfecto, con tu miembro presto a sucumbir en una vorágine arrolladora que nos condujera a la locura. Yo sabía a ciencia cierta el día exacto de nuestra tentación más sublime, de nuestro encuentro más arrollador, de la sed, la eterna sed que sentían nuestros cuerpos por apagarse el uno en el otro. Y llegó la roja seducción entremezclada con el fuego incandescente del delirio abrumador. Llegó la hora tenue, la vida desvelada, los besos azul eléctrico que desencadenaban chispas de estrella. Llegó el encuentro que se posaba en nuestra mirada profunda, ansiosa, destructora de nuestros envoltorios desechables como mi vestido, tu camisa y pantalón, la ropa interior, que denostados iban cayendo como pétalos de flores en el suelo.

Ausencias y presencias estallaron en el olvido. Más tu, si tu, dibujante ingrato, te obsesionaste con otro retrato y yo Sibila caída en la desdicha, olvidé mis predicciones y sucumbí al encanto de tus besos nefastos.

domingo, 26 de mayo de 2013

Charlas trascendentales de la existencia cotidiana

- Y dime, ¿cómo estás?- le preguntó ella
-Pues el otro día no hablamos mucho porque estaba agobiado, cansado y un poco rayado-
- Vaya, ¿otra vez rallado? Al final no va a quedar nada de ti con tanto rallamiento, como cuando rallas queso-
- Me encanta eso como concepto, te lo voy a robar, jeje-
- Hoy es que estoy un poco poética filosófica, me pasé la tarde leyendo poemas de Mario Benedetti para inspirarme en mis relatos-
-Pues vaya tarde necrófila, ¿sabes que está muerto, no?-
- No, pero más o menos lo intuía-

- Bueno ¿y tú como estás?- le preguntó él
- Pues un poco depre –
-¿Y eso? ¿Qué te pasó?-
- Siempre pienso que cuando estoy bien me suceden cosas que me llevan al pozo de vuelta-
- ¿Por que en verdad crees que te sacan a pasear, ver el sol y luego se termina la vuelta y de nuevo a encerrarte como cual Dragón? –
- Que bonita metáfora de mi situación personal, me vas a hacer llorar y todo-
- ¡Que heavy que estás!-
-Me ha gustado que no utilizaras a un perro en esa frase, Dragón ha quedado más sublime-
-Si, es que yo soy sublime de por sí, normal que lo que me rodea brille-

miércoles, 8 de mayo de 2013

Caja de Bombones


Me regalaron una caja de bombones y no pude resistir la tentación de mordisquearlos todos, de probarlos todos y esperar a la alquimia de la pasión, tú me gustas, tú no;  como una niña maligna y aburrida que juega con todos ellos. Busco algo apetecible, nuevo, diferente, que se yo. Por fin doy con el bombón deseado, ese que me ha dejado un regusto amargo pero que no puedo dejar de paladear. 
Te elegí a ti, bombón de chocolate negro, el menos apetecible pero el que me dio más sabrosura que otros, más placer, más locura. Encontré ese éxtasis frenético, esa pulsión química, mágica, de dos cuerpos calientes masturbándose. Estoy desnuda, me miras y ya no me puedo esconder debajo de la ropa porque me muestro tal y como soy, sin envoltorios sintéticos y me muestro en todo mi esplendor con mis pechos reclamando tu boca y mi sexo reclamando tu verga.

Te saboreé hasta el infinito, lamí cada rincón de tu cuerpo, olí tus cabellos, tu sexo, tu sudor. Bebí de tu saliva, caliente, suntuosa. Te mordisqueé todo lo que me dejaste, hasta acabar contigo, con tu pulso, con tu último aliento de vida. Lo siento, lo que no te dije es que soy una mantis religiosa, no dejo títere con cabeza, me puede la gula. Adiós bombón de chocolate negro, ¡Hola bombón de praliné!

Todo esta bien


No puedo dejar de ser como soy, si no lo aceptas, aléjate, aléjate lentamente y por favor, no hagas ruido. Soy un poco sensible al ruido ambiental, a los lamentos y a los sollozos. Hace tiempo que se que es mejor permanecer en el olvido, y dejar que las cosas vengan a ti, aunque sea con cuenta gotas. Es más bonito no pensar, es más racional.  Es mejor ir descalza sobre la hierba en un día de primavera, sobre las diez de la mañana y sentir que estas viva. Es mejor soñar con un paseo por la playa una noche cálida de agosto y dejar que las olas acaricien tus pies. Es saludable ir a toda prisa porque llegas tarde, siempre llegas tarde, pero aún así eres encantadora o simplemente lo pareces.


Esta bien leer sola en un bar, y parecer interesante mientras te has refugiado porque te quedan horas muertas y te tomas un café y parece que esperas a alguien. Y de pronto aparece un chico muy simpático y te vende un poema impreso en una hoja en blanco. Esta bien sentarte en un banco y que te hagan una encuesta estúpida sobre alfombras y que el encuestador encima te tire los trastos; esta bien que te hagan sonreír, porque tu sonríes así también. Todo esta bien, todo esta bien.

Es divertido reír aunque sea por una conversación mantenida con tus amigas que están más locas que tú, que poseen mucho ingenio y saber hacer y no pueden dormir un sábado por la noche. Por fin cae el silencio y llega Morfeo y me entrego en sus brazos, nos entregamos a él, porque esta bien dormir, esta bien. Es mejor volver al seno materno cuando te encuentras perdida y dejarte cuidar. Nunca te sentirás desarraigada, porque tienes un lugar donde volver aunque no sea la opción escogida por ti.

Es mejor tener algo que nada. Es mejor no esperar nada. Todo viene solo, despacito y sin hacer ruido, que es como más me gusta. Es mejor vomitar palabras sin sentido en un cuaderno de notas que guardarlas dentro de ti y que te hagan daño. Es mejor escribir irracionalmente sobre sucesos cotidianos que sobre sucesos extraordinarios. Lo cotidiano es más picante y divertido. Lo extraordinario me hace pensar y me aburre pero también me gusta imaginar y soñar con el paraíso.

Busco polos opuestos, que se atraigan con solo rozarse la piel. Busco girar el universo y dejarlo cabeza abajo sólo por un ratito y contrariar al mundo y reírme por un momento del desbarajuste ocasionado. Busco voltear la luna y mostrar su cara oculta y darte un beso en el momento propicio y pillarte por sorpresa. Busco rozarte lento y no dejarte escapar. Busco desentrañar el oscuro abismo de tu mirada y que me cuentes tus secretos más turbios. Busco el sol, la luna y las estrellas y paranoias varias. Busco, por buscar que no quede, un silencio eterno, huir de mis pensamientos absurdos, una noche de placer entre tus piernas, un sabor amargo para despertar de mi inconsciencia y busco esa boca perfecta que se una con la mía, aunque de momento solo tenga intentos suicidas desesperados.