lunes, 9 de octubre de 2017

Cómo Gioconda, yo te amo.

I
Hombre de espuma.
A veces pienso en los manjares suculentos que me pierdo cuándo no te muerdo.
Yo tenía un mar.
Yo tenía un mar de dudas.
Yo tenía un mar lleno de espuma.
II
Hombre de arena.
A veces pienso en todos los deseos que me deshacías, en cómo, grano a grano, se escurrían entre mis manos.
Yo tenía un desierto.
Yo tenía un desierto de dudas.
Yo tenía un desierto repleto de arena.
III
Hombre de luna.
A veces pienso en el resplandor que se apaga, que hoy se desgasta como una estrella titilando en el fondo de mis ojos.
Yo tenía un cielo.
Yo tenía un cielo de dudas.
Yo tenía un cielo en el cuál contemplaba la luna.
IV
Hombre de espuma,
Hombre de arena,
Hombre de luna.
Te sigo amando a pesar de mi desorden interior y aquí lo pongo para que digas:

"<<Miren cómo me amó esta mujer>>
      con orgullo de macho idolatrado"
(fragmento de un poema de Gioconda Belli)