martes, 10 de enero de 2017

Luces y Sombras















Sinceramente te odio por lamer mis lágrimas y guardarlas para ti.

Sinceramente te odio por nunca haber estado y dejar que me ilusionara en 81 impulsos.

Sinceramente te odio por ese séptimo cielo que nunca te abriré, porque no está destinado para ti.

Sinceramente te odio por darme la llave de mi creatividad y esconderla por que no hay huevos de seguir luchando y porque eres un cobarde.

Sinceramente te odio por el engaño después de tanto tiempo y por seguir pensando en ti.

Sinceramente te odio por no ser capaz de amar a una mujer que es una locomotora sin control, pero que en el fondo te gusta.

Sinceramente te odio por hacerme sentir ridícula pensando que el nirvana eras tú, que el hombre elevado a la categoría de sublime eras tú, y sólo estás lleno de sombras.

Sinceramente te odio por soltar en estos momentos todo el veneno que llevo dentro.

Jódete, es mi manera de recordarte. Porque la mejor forma de olvidarte, es recordándote un poco cada día.

Feliz vida jodido hombre. Yo sigo iluminada entre luces y sombras. Ya veremos dónde acabas tú.

jueves, 14 de julio de 2016

Desolada















Despierta me encuentro entre tus brazos cada noche o tal vez solo estoy soñando en mi cama deshecha.
Escribe como la ladrona de libros y visualiza la palabra write escrito en el muro del sótano con tiza de colores.
She is blue today y puede que toda su vida se quede sin argumentos y sin tus manos inquietas que la acarician
Olvida los besos no dados y que nunca recibirás, es mejor un adiós a tiempo sin rencores, no hay culpa posible.
Liame, desátame, ámame, ódiame, quemame antes de que mi sangre vaya llena de gramos de desorden e inconstancia.
A veces tienes que entender que por mucho que tengas un bolígrafo, no vas a escribir lo que toca y todo van a ser señales en rojo.
Disfruta del camino, deja que el sol bañe tu piel y si tropiezas levántate, siempre aparecerá una mano amiga que te ayude a levantarte.
Ama profundamente, borra tus lágrimas y empieza una nueva hoja en blanco. Todo está por escribirse.

lunes, 4 de julio de 2016

Un trozo de infinito.

Te siento
Ramos de olivo
Verde oscuro al viento.
¿Y que serán tus ojos?
Tus ojos serán trozos de infinito
Cómo decía Pizarnik.
Pero aún no los veo.
Te siento
Ramos de olivo
Verde oscuro al viento.
¿Y cómo será tu boca?
Tu boca será un trozo de nube
Que vaga en el cielo
En el atardecer de las golondrinas.
¿Y qué será de mí cuándo te encuentre?
Puedo sentirte, pero no verte. Por el momento.

martes, 12 de enero de 2016

Y se nos va la Musa (Miedo.Emoción número 2)


He llamado a gritos al miedo y le he preguntado el porqué de esta soledad. Le he dicho que tiene hasta el amanecer para responderme. Luego ya no habrá más oportunidades. No se escribir sobre el miedo, quizá en este momento no lo siento. Hoy solo quiero que te quedes conmigo en esta triste tarde de invierno, cálida e insoportable. Te lo digo a ti, oh musa que rige los destinos. No quiero ser una persona más que camina por el sendero equivocado. No quiero vender mi amor al viento que sopla esta tarde. No quiero ver más gatos abandonados en la calle.
Esta mañana mi reflejo en el espejo me ha dicho que seré una viejita rodeada de 40 gatos. Feliz pero sola, y siento miedo de no encontrarte. De preparar comida para dos y que siempre me sobre un tupperware que irá destinado al fondo del congelador por si en otra ocasión siento hambre. Y lo más seguro es que esa comida acabe en el fondo del cubo de la basura.
Inevitable es pensar que nunca te voy a tener a mi lado complementándome. Que visitarás infinitas camas y ninguna será la mía, porque no me quieres, porque no piensas en mí, porque yo no merezco la pena para ti. Es más sencillo salir de la escena cuando las luces ya se han apagado. Y agarrarte fuerte a tu soledad y aprender un poco de ella.
He vivido intentando adivinar de qué parte de la luz estás, de que me muestres tu otro yo, pero no, nunca mostrarás tu cara oculta. Esa sólo la reservas para el día de tu muerte. He vivido siendo terriblemente sincera contigo porque confiaba en ti y en tus oídos sinceros. Y no me arrepiento de nada porque volvería a cometer los mismos errores una y otra vez pensando que la vez siguiente, sería la correcta.
Y aunque duele este despropósito seré feliz con mis cuarenta gatos. Con mi miedo a estar sola, con mis tuppers en el fondo del congelador. Con el sentimiento de lo que pudo haber sido y no fue. Y con la musa a mi lado porque aunque a veces desaparece, siempre vuelve junto a mi.


viernes, 1 de enero de 2016

Shoot them all (Rabia: Emoción número 1)




No. No tienes ni puta idea de lo que es querer a una persona. Tú no la has visto llorar lamentándose y haciéndose preguntas de porqué no funciona. No la has abrazado tan fuerte con ganas de romperle todos los miedos. De abrir su coraza, porque créeme cada día se hace más irrompible. 
No tienes ni puta idea de lo que es comerte sus dudas, sus anhelos, sus sueños. De verla sonreír y feliz porque piensa en ti. Si, esto es la rabia, rabia de que prevalezca tu egoísmo, tus faltas de tiempo, tus ya nos veremos cuando me desocupe. 
¿Y sabes? Mientras tanto yo no la dejaré caer, me ocuparé de ella porque tu no sabes hacerlo. Y querré vivir momentos preciosos a su lado, emborracharnos y llorar y que se nos corra el puto rimel una noche de fin de año. Y bailar y mover las caderas a ritmo de reggaeton. Y chupito de tequila tras otro, probamos el sabor de la sal y brindaremos por nosotras. 
Porque tú, si tú, no tienes ni puta idea de lo que es querer a una mujer y hacerla feliz. Y ahí estamos las amigas para escucharnos y hacer reuniones en medio de la pista de la disco de turno y encender la llama de la amistad por siempre. Y jurar que si vemos al tipo en cuestión le lanzaremos una piedra en la cabeza o lo que se tercie en un ataque de locura, y gritarle que deje en paz a nuestra amiga. Que si no la va a querer como nosotras la queremos, que la deje marchar. 
Y planear un viaje a donde sea y tostarnos al sol. Y beber, cantar, bailar. Porque somos leales hasta la muerte y nos llevamos en el corazón las unas a las otras. 
Y todo porque tú no tienes ni puta idea de querer a una amiga, una hermana, una madre, una hija, una mujer que pisa con los tacones fuerte en la tierra. Que barre el polvo a su paso, orgullosa, decidida a comerse el mundo y luchar por lo que quiere. 
Y sí, esto es la rabia, la rabia más sincera que sale de nuestras bocas, de nuestras almas, porque este puto mundo se puso del revés. De darlo todo y apostar por vosotros, de la creencia estúpida que existe alguien para nosotras que nos complemente. 
¿Sabéis?  Nosotras estamos aprendiendo a estar solas, nos complementamos entre nosotras. Con nuestros defectos, con nuestras virtudes. 
Y tú, voy a redimirte un instante y darte una oportunidad : Si no la quieres, déjala marchar. Esto es un todo o nada y si no estás dispuesto a caer al vacío con ella, vete, no vuelvas. 
Nosotras estaremos aquí para cuidarla. Pero recuerda, algún día puede caerte una piedra en la cabeza. Y te acordarás de nosotras.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Castillos en el aire




Hola, soy yo. Te escribo otra vez y quizás sea la última. Quiero saber la verdad de lo que nos pasó. Sé que parece un intento desesperado por llamar tu atención, pero nada más lejos de la realidad. Aquí estoy, de nuevo en este bucle, que siento que no me lleva a ninguna parte. Han pasado meses sí, pero soy yo la que vuelve una y otra vez. Sigo persiguiendo castillos en el aire que se desmoronan a mi paso. Veo tu cara en ellos y ninguno se mantiene en pie. Son sólo sueños incumplidos y me es imposible ni tan siquiera rozarlos.
Recuerdo la última vez que nos vimos y de cómo posé mi dedo travieso en la comisura de tus labios. No hables, te dije, mantente en silencio. Hemos venido a parar el reloj mientras removemos el café amargo de una tarde de invierno. Quería oír el sí pero sale un no atropellado de tu boca. Me esfuerzo en una batalla dialéctica que no nos conduce a ninguna parte. Soy más que una muñeca rota que tienes escondida en el armario. Te lleno de instantes preciosos que no sabes atrapar en tu tela de araña frágil y pretenciosa. Soy tu castillo de arena, erigido en mi mente, pues es más bonito decir que lo mío es puro cuento intentando salir de mi imaginación, arañando la realidad.
Intento adivinar cuál será el siguiente paso que darás, ya no te escucho y remuevo mi café. Divago y miro tus manos que se mueven inquietas.Todos tus gestos me indican que no, que no hay solución final para el fino polvo, que como una lluvia, va cayendo a nuestro alrededor.
E imagino que nos deshacemos, y que intento asirme a tus manos, pero mis dedos ya no son de carne y hueso. Y nos convertimos en un castillo minúsculo de arena, en medio de la mesa. Las tazas y las cucharas forman el torreón que nos vigila de cerca. El café se derrama y forma una amalgama con el azúcar. Es lo único dulce que quedará de nosotros en aquel rincón que hicimos nuestro.

Todo está en nuestra mente, y ella es tu peor enemigo. No me conformo con estar sin ti. Yo sólo quiero estar contigo. Voy a construir un mundo imaginario contigo, porque en el real es imposible. (COCH)





jueves, 10 de diciembre de 2015

Carta al Señor Flores




Barcelona, 20 de octubre de 2015
Estimado señor Flores:
Aún recuerdo los años dorados de nuestra juventud. Le escribo con cierta nostalgia sí, porque hace mucho tiempo que no sé nada de usted. No tengo ni correos personales ni números de teléfono suyos, sólo una vieja dirección postal, que espero que esté operativa o al menos alguien le pueda hacer llegar esta carta.
Sé que nos peleamos años atrás pero ahora en la distancia veo que usted tenía razón y yo no. Hace unos meses encontré los papeles que se perdieron misteriosamente. Estaban en una caja en el altillo de la casa del lago. Gracias a que he podido recuperarlos, ciertos asuntos que tenía pendiente se han solucionado y deberíamos vernos porque en cierto sentido esto le repercute a usted también. Debe de firmar un par de papeles, ya sabe usted que son importantes para ambos. No son minucias, téngalo en cuenta.
Debería acudir a mi despacho de abogados situado en Diagonal 444, primer piso. Allí le indicarán qué hacer y se lo explicarán todo. No tema, yo no apareceré por allí tengo otros asuntos que me mantendrán lejos de la ciudad condal. Me esperan en París y Londres y debo tomar un avión lo más urgente posible, y lo más probable es que cuando usted reciba está carta yo ya estaré fuera volando hacía mi destino.
Debo decirle que hemos estado indagando su dirección de correos y algún teléfono a su nombre sin éxito. Se guardó usted bien las espaldas y eso que al final quien estaba equivocado era yo, y no usted. Le pido disculpas y espero me las acepte. Todo el rencor se marchó en cuanto descubrí los papeles en aquella maldita caja. Los chicos de la mudanza la dejaron en el altillo entre otros malditos trastos y nadie se acordó que estaban allí. Este último verano fuimos a pasar unos días con la familia y mientras buscábamos unos viejos discos se obró el milagro. Mi mujer me echó en cara mi dejadez y mi rencor hacia usted, porque siempre lo he tenido presente durante estos años, todos los días de mi vida.  Y ahora ya se acabó todo.
Qué pena que ya nunca más nos tomaremos un whisky escocés gran reserva en aquel club del Borne y charlaremos sobre la vida y los amores que nos atañían en nuestra juventud. Si algún día tiene las agallas suficientes para llamarme, estaré esperándolo, no lo dude.
Quiero comunicarle también que dejé recado en casa de su hermana y de su madre. Si las encontré, fue fácil, ellas no se escondieron tan bien como usted. Pero no se preocupe, tan solo dejé esta misma carta que espero que está leyendo en estos momentos.
Un saludo muy grande. Espero recibir noticias suyas en breve por parte de mis abogados.

Atentamente,

Marco de Ribas Altell.